La deshidratación de alimentos es una técnica ancestral que hoy recobra valor por su aporte a la sustentabilidad, la reducción de desperdicios y la generación de productos con mayor vida útil. Pero, una vez deshidratados, los alimentos requieren un envase adecuado para mantener sus propiedades, protegerlos de la humedad y asegurar una buena presentación, ya sea para consumo en casa, proyectos educativos o emprendimientos comerciales.
En este artículo revisaremos las principales alternativas de envases, sus ventajas y recomendaciones de uso.
Nuevos o reciclados: los frascos de vidrio con tapa metálica o plástica son una de las opciones más seguras y duraderas.
Ventajas: no transmiten olores, son reutilizables y permiten ver el producto.
Recomendación: esterilizar siempre antes de usarlos, en especial si se reutilizan.
Papel kraft con recubrimiento interno: ideal para ventas pequeñas y con bajo impacto ambiental.
Bioplásticos de almidón de maíz o mandioca: compostables y cada vez más disponibles en el mercado.
Ventajas: comunican un valor sustentable y atractivo para el consumidor.
Recomendación: verificar que el material sea apto para contacto con alimentos.
Ziploc: muy prácticas para el hogar, pues permiten abrir y cerrar fácilmente.
Stand-up pouch con cierre hermético: muy usadas en la industria de snacks, frutos secos y deshidratados.
Opciones ecológicas: algunas disponibles en papel con ventana o bioplásticos.
Recomendación: elegir con barrera contra humedad y luz, según el producto.
Cierres herméticos: evitan la entrada de aire y humedad.
Sellado térmico: se recomienda para ventas comerciales, ya que asegura inocuidad.
Etiquetado: fundamental para informar nombre del producto, fecha de elaboración y vencimiento estimado.
Guardar siempre en lugar fresco, seco y oscuro.
Evitar exposición a la luz solar directa, que puede degradar nutrientes y color.
Mantener los envases bien cerrados después de cada uso.
La vida útil varia mucho y depende del alimento, el grado de deshidratación y el envase utilizado:
Frutas: entre 6 y 12 meses.
Verduras: 6 a 12 meses.
Hierbas y especias: hasta 18 meses si se almacenan correctamente.
Una regla práctica: cuanto menor humedad residual y mejor el envase, mayor duración.
El envasado correcto es tan importante como el proceso de deshidratación. Un buen envase protege la calidad del producto, transmite confianza al consumidor y comunica valores como la sustentabilidad.
En el próximo artículo abordaremos un tema clave para quienes buscan comercializar sus productos: los permisos sanitarios y normativas vigentes en Chile para alimentos deshidratados.
En Kultura Solar acompañamos a emprendedores, familias y comunidades educativas en el camino de la deshidratación de alimentos y el uso de envases sustentables.
Contáctanos para resolver tus dudas, recibir asesoría o explorar cómo llevar tu proyecto al siguiente nivel.